miércoles, 7 de diciembre de 2016

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Desarrolla tu Capacidad

Alfonso Osorio

"A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos."Mt.25:15

Vemos hoy en día en medio del mundo y tristemente aún dentro de la iglesia, una lucha y competencia entre  amigos, ministerios y hermanos por sobresalir o por reconocimiento. 
Sin embargo tenemos que revisar nuestro corazón y motivaciones dentro del servicio a Dios para que no caigamos en el error y nos lleve a una vida de frustración.

1. Para recibir más hay que desarrollarse más.

Para recibir más hay que estar en condiciones de poder manejar más y para recibir más hay que crecer más. 
Necesitamos dejar de fantasear y entender que no vamos a recibir cinco talentos  si estamos desarrollados para manejar solo dos. Cada uno recibe conforme a su capacidad. No es culpa de Dios o de nuestras autoridades, es nuestra capacidad o nuestra falta de interés por desarrollarnos.

En realidad es mejor que esto sea así porque, si recibiéramos cinco estando capacitados para manejar dos, terminaríamos en serios problemas.
La mayoría de las personas ponen el énfasis en recibir más, cuando tendrían que ponerlo en desarrollarse más. 
Cuando tú estés preparado para recibir más, entonces serás tenido en cuenta para estar sobre mayores cosas, sabiendo que funcionarás correctamente con esa medida y no serás avergonzado por la situación.

2. Existen personas que reclaman más sin haberse preparado para más:

Pretenden un supermercado y no pueden manejar una tiendita.
Pretenden ser gerentes y no pueden manejar sus propias vidas.
Pretenden tener riqueza y no pueden administrar lo que ya tienen.
Pretenden un gran ministerio y no sirven en ninguno. 
Pretenden ser reconocidos y no se destacan en lo que hacen.

Dejemos de reclamar y señalar lo injusto que es que otros tengan mayor posición o más que nosotros y concentrémonos en desarrollarnos más, iniciando un plan de multiplicación de talentos.

Tu plan de multiplicación de talentos debe contener:

Aprendizaje: en tu disciplina actual y en otras nuevas. 
Madurez: para dirigir tu propia vida y no tener que depender de otros. 
Flexibilidad: para adaptarte al entorno y a las formas.  
Humildad: sabiendo y no olvidando que todo es para el Señor y no para los hombres y mucho menos para nosotros mismos.
"Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís." Col.3:23-24
Por último revisa tu "currículum", si no hay nada nuevo que incorporar en él lo más probable es que estés estancado. Si es así, actúa de inmediato para desarrollar tu vida.
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