viernes, 12 de mayo de 2017

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Desiertos espirituales

Alfonso Osorio


Te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová, tu Dios, estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Dt.8:2

Geográficamente hablando, el desierto es un lugar despoblado, árido, solo, inhabitado, caracterizado por la escasez de vegetación y la falta de agua y lleno de Peligros. No siempre es un lugar como el Sahara, basta con que sea inhóspito, árido, a veces eran regiones con poca vegetación y sin agua, donde llevaban los rebaños.  gr. midbar, o estepas peligrosas, con pasajes rocosos. o regiones totalmente despobladas.
Parece ser que es el lugar favorito de muchos profetas, siervos de Dios como Juan el Bautista "La voz del que clama en el desierto" y aún de nuestro Señor Jesucristo.

I. ¿QUÉ ES UN DESIERTO ESPIRITUAL?

Así como hay un desierto en el sentido físico, así también hay un desierto espiritual. Nadie se escapa de pasar por un desierto espiritual a lo largo de su vida, no importa cuánto tiempo lleves en el evangelio, si eres nuevo o tienes muchos años en el Señor, si eres el hermanito que se sienta en la última silla, o si eres pastor, misionero o líder de la iglesia. Todos atravesamos etapas así. 

Reconocemos que estamos en un desierto espiritual cuando:
A. Sentimos que estamos solos, con vacío espiritual y pensamos que incluso Dios no nos oye.
B. Cuando vemos las imperfecciones de los demás y no las nuestras.
C. Cuando sentimos aridez en nuestra vida espiritual y que no estamos dando fruto espiritual.
D. Cuando a pesar de nuestros intentos parece que no salimos de las mismas circunstancias y problemas. 

2. ¿POR QUÉ ENTRAMOS EN EL DESIERTO ESPIRITUAL?

A. Dejamos voluntariamente la fuente de agua viva.  Déjanos de buscarlo, de orar.


Reconoce, pues, tu maldad, 
porque contra Jehová, tu Dios, te has levantado, 
y has fornicado con los extraños 
debajo de todo árbol frondoso, 
y no has escuchado mi voz, 
dice Jehová. Jer.3:13

B.Cavamos cisternas rotas. 
  • Las cisternas rotas, espiritualmente significan que buscamos satisfacer nuestras necesidades carnales, antes que las espirituales.
  • Nos conformamos con bendiciones de vez en cuando, solo un poco de agua, y tarde o temprano se acaba el agua.
  • Dejamos que el agua se estanque, dejamos de dar lo que de gracia recibimos, dejamos de ser útiles e impediría el fluir del agua de vida.

C. Dios mismo nos lleva al desierto.


Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Mt.4:1

3. PROPÓSITO DEL DESIERTO

Sea cual sea la razón de que estemos en el desierto, Dios usa este lugar como un parte aguas en nuestra vida, es una etapa donde no nos queda más que rendirnos a Dios y depender de él o secarnos hasta morir.

Dios lo usa para afligirnos, quebrantarnos, probar nuestro corazón y sacar lo que no debe haber en el. Es una etapa de purificación y dependencia de Dios.

Es el escenario de un encuentro real y tangible con Dios, que cambia la vida. Moisés y la Zarza, Jacob y la escalera, Elías y la cueva, fuego terremoto y viento apacible, Juan el Bautista recibiendo palabra de Dios, Lc.3:2 y el Mismo Jesucristo venciendo a Satanás y enseñándonos a hacerlo. 

Es el tiempo de clamar a Dios "Voz del que clama en el desierto, preparad camino al señor, enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios, valle sea alzado (acércate a Dios) bájese todo monte y collado (humíllate a Dios) y lo torcido se enderece (corrige tus pasos) y lo áspero se allane (ponte a cuentas con los demás)


Voz que clama en el desierto: 
«¡Preparad un camino a Jehová; 
nivelad una calzada 
en la estepa a nuestro Dios! 
 ¡Todo valle sea alzado 
y bájese todo monte y collado! 
¡Que lo torcido se enderece 
y lo áspero se allane! 
Entonces se manifestará la gloria de Jehová 
y toda carne juntamente la verá, 
porque la boca de Jehová ha hablado». Isa.40:3-5


Es tiempo de cavar pozos de agua viva y volvernos a Dios en clamor, búsqueda oración AYUNO y beber de su agua. 


En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: 
—Si alguien tiene sed, venga a mí y beba. Jn.7:37

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